miércoles, 6 de enero de 2010

El comienzo de la imaginación:

Nadie te está mirando, me convencí a mí misma. Nadie te está mirando. Nadie te está mirando. Era la primera vez y claro estaba algo nerviosa. Pero por fin lo había hecho. Me había vengado. Decidí observar por última vez el cadáver y después, me marché corriendo. Sabía que nunca iba a olvidar aquella imagen, Silvia muerta en la cocina, con un cuchillo clavado en la espalda. Antes yo salía con un chico, nos queríamos mucho hasta que vino ella, paso por delante de nosotros y él no ceso de mirarla. Un mes más tarde el y yo rompimos. El decía que quería pasar una temporada sin novia. Pero yo ya sabía que en realidad se había enamorado de aquella. Desde este momento no la soportaba. Además la conocía muy bien, era la hermana de mi mejor amiga, marta. Era rubia ojos azules y de una palidez increíble. Su hermana también la odiaba. Así que, ella y yo metimos a cabo nuestro plan, matarla. Yo era muy tímida pero cuando era hacer daño a alguien no me importaba.

Por fin llego este día. Quedamos la Marta y yo en su casa. Mientras ella mantenía ocupada a sus padres yo entré en la cocina sin hacer ruido. Allí se encontraba Silvia de espalda cocinando. Cogí un cuchillo que me llevé de casa y avancé hacia ella. Cuando me quedé a monos de un metro de ella lo hice. Le clavé el cuchillo en la espalda con todas mis fuerzas que se murió al instante.
Y no me arrepiento de nada.

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